Puede que las deserciones golpearan a su famoso boxeo, pero si las autoridades de Cuba están preocupadas por la fortaleza del equipo olímpico que irá a los Juegos de Pekín, sin dudas no lo dicen.
Al despedir en una ceremonia a la selección de béisbol que defenderá el oro olímpico en China, el presidente Raúl Castro alentó a los jugadores con palabras que sonaron como órdenes de batalla. "Todos ustedes saben lo que el pueblo de Cuba espera de ustedes, y ustedes y nosotros sabemos que lo van a lograr plenamente," dijo en el estadio Latinoamericano de La Habana. En Cuba, los buenos atletas son identificados y formados desde niños en un sistema de estilo soviético creado por el ex presidente Fidel Castro después de su revolución de 1959. La selección de los niños con aptitudes para los deportes desde la enseñanza primaria, continúa aplicándose bajo el Gobierno de Raúl Castro, que sustituyó en febrero a su hermano Fidel en la presidencia. Los niños ingresan en las escuelas deportivas especiales y los mejores pasan a los centros de alto rendimiento. Fidel Castro considera el deporte, y sus éxitos, como un vital elemento en su batalla política con Estados Unidos. "Adelante a paso de vencedores como en Ayacucho y Mal Tiempo," escribió en un mensaje a la selección de béisbol en referencia a batallas históricas independentistas del siglo XIX." "Con ustedes viaja el amor a la patria de nuestro pueblo," agregó en una nota manuscrita publicada en las portadas de los periódicos oficiales con miras a los Juegos de Pekín. Con una población de 11 millones de habitantes, Cuba ha ganado 170 medallas olímpicas, 65 de ellas de oro. India, con 1.100 millones de habitantes, ha obtenido sólo cuatro. Pero los atletas cubanos son amateurs mal pagados y algunos desertan con el sueño de ingresar en el deporte profesional. Este año, por ejemplo, los equipos de béisbol, fútbol, judo y boxeo han sido golpeados por las deserciones. Cuba dominó el cuadrilátero en los Juegos de Atenas 2004, ganando cinco medallas de oro. Sin embargo, ninguno de los cinco campeones está hoy en la selección. Tres de ellos desertaron y uno fue separado del equipo tras un intento fallido de deserción. El otro, Mario Kindelán, está jubilado. Esas pérdidas dejaron a Cuba con un equipo de boxeo muy joven y sin experiencia olímpica, que encontrará en Pekín uno de los más duros escenarios en la historia de los Juegos, dijo el entrenador Pedro Roque antes de un reciente choque preparatorio contra boxeadores de Francia. "Hemos renovado por completo el equipo. No podemos hablar en este momento sobre grandes objetivos o compararlos con el equipo que estuvo en Atenas," comentó. Sin embargo, el entrenador aseguró que su equipo tiene boxeadores talentosos, entre ellos el campeón mundial de los 60 kilos del 2005, Yordenis Ugas, así como cinco de los campeones de los Juegos Panamericanos del 2007. "Tenemos boxedores para hacer uno, dos o tres equipos (...) No nos afecta nada las deserciones," aseguró Roque. "Estos muchachos ya tienen más de 200 peleas," agregó, en alusión al sistema de enseñanza deportiva cubana que inicia a los atletas a los 8 o 9 años. Como el deporte es considerado una forma de traer gloria al país y su sistema socialista, al igual que ocurría en la Unión Soviética y Europa Oriental durante la Guerra Fría, las deserciones son un asunto serio en Cuba, dijo Uva de Aragón, una experta de la Florida International University en Miami. "El Gobierno lo ve como un golpe a su imagen y las considerada una traición a la patria," dijo. El equipo de béisbol de Cuba será uno de los favoritos para la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Pekín, del 8 al 24 de agosto, y el de campo y pista es liderado por el recordista mundial de 110 metros con vallas, Dayron Robles. Cuba ha tratado de contrarrestar las tentadoras ofertas de dinero inculcando a sus atletas fuertes sentimientos patrióticos y premiando con bonos a los que regresan de competencias internacionales. Aunque es poco dinero comparado con lo que podrían ganar como profesionales, la mayoría lo considera suficiente para mantener a sus familias, dijo Milton Jamail, autor del libro "Full Count: Inside Cuban Baseball." "La mayoría de los jugadores cubanos realmente quiere volver a sus hogares. Sus familiares y amigos están ahí. Ellos no quieren ir a un nuevo país y tener que comenzar una nueva vida," dijo. Sin embargo, es poco problable que las deserciones sean un gran problema para Cuba durante los próximos Juegos Olímpicos, donde los atletas que piensen huir tendrían que eludir a las autoridades chinas, simpatizantes de su aliado socialista. |